En el momento en el que hemos sufrido algún accidente o los hemos sometido a algún tipo de intervención, tenemos que centrarnos al máximo en cuidar nuestra herida y conseguir que no se genere una infección en ella.

Básicamente las infecciones se producen porque es como si estuviéramos abriendo una vía o puerta de nuestro cuerpo en la que pueden entrar todo tipo de bacterias y suciedad. Son mucho más graves de lo que te pueda dar llegar a parecer ya que, si no se tratan a tiempo, pueden derivar en complicaciones muy graves y, hasta producir el fallecimiento de la víctima.

Herida grave

Cuando estamos en el hospital, los facultativos que se encuentran allí se encargarán de que estas heridas no se puedan llegar a infectar. Sin embargo, una vez que salgamos, tendremos que seguir una rutina de cuidados para evitar que esto ocurra.

Aprende a evitar que tus heridas infecten

Higiene adecuada: Lo primero que tienes que saber es que la zona afectada siempre tiene que mantener una higiene adecuada. Lávala de forma continua utilizando agua y un jabón suave, que no sea agresivo con la piel.
Además, a la hora de secarla no utilices una toalla ya que puede ser muy agresiva, en lugar de eso hazlo dándole unas pequeñas palmaditas.

No sólo te centres en lavar la herida, también deberías hacer lo mismo con cualquier elemento que haya podido estar en contacto con ella: ya sea una camisa, unos calcetines, ropa interior. De esta forma evitaremos que cualquier tipo de bacteria puede entrar en el interior de nuestro organismo.

Curar herida

Productos adecuados: Antes de abandonar el hospital no se nos puede olvidar preguntar al facultativo sobre qué producto tenemos que utilizar para evitar que se produzca algún tipo de infección. Existen lociones especiales que no tienen alcohol; son muy interesantes ya que evitará que la piel se pueda llegar a agrietar y reseca.

Cremas hidrantes, ¿Si o no?: Las cremas hidratantes son una buena idea que nos ayudarán a que la piel no se reseque. Ahora bien, no te pases con ellas. En el caso de que apliquemos mucha cantidad, más de la que la piel pueda llegar a absorber, esto puede provocar irritaciones y toda una serie de complicaciones en la zona afectada.

Dieta adecuada: Además, el simple hecho de mantener una dieta adecuada nos puede ayudar a que conservemos una piel tersa y sana… Pero no sólo eso, ya que ayudará a acelerar el proceso de cicatrización.

Lo mismo ocurre con la hidratación. Es importante beber, como mínimo, 2 l de agua diarios con el objetivo de mantener tanto nuestro organismo como nuestra piel perfectamente hidratada. Así evitaremos que la piel se pueda llegar a resecar y que se genere una infección que se pueda llegar a extender.

Si la piel esté hidratada, los problemas serán menores.
Ahora ya sabes cómo puedes evitar que una herida se infecte, así como contribuir a que se recupere lo antes posible.